Del 8 de junio al 25 de julio de 2010

Gussie Moran, flash múltiple en un servicio de tenis, 1949 Gussie Moran, Tennis Service Multiflash, 1949
La Fundación BBVA presenta las mejores obras de Harold Edgerton, el hombre que supo parar el tiempo
La retrospectiva, titulada Anatomía del movimiento. Fotografías de Harold Edgerton, reúne 95 imágenes, un documental y diversos materiales de trabajo y documentos del ingeniero americano precursor de la fotografía ultrarrápida
La presentación de las obras de Harold Edgerton se enmarca dentro de la Sección Oficial de PHotoEspaña 2010, cuya temática central en esta edición es la experiencia del Tiempo
Es la primera exposición individual dedicada al maestro norteamericano en España y una de las más ambiciosas fuera de Estados Unidos
En la muestra, comisariada por Sérgio Mah y José Gómez Isla, se exhiben los famosos trabajos en los que Edgerton consiguió capturar momentos efímeros: balas atravesando naipes y frutas, el vuelo de un ave o el salto de un atleta. Es la primera vez que un conjunto de obras tan importantes del ingeniero americano se expone en España y una de las muestras más ambiciosas fuera de los Estados Unidos. Esta es la cuarta ocasión en la que la Fundación BBVA colabora con PHotoEspaña, tras las exposiciones de Sebastião Salgado en 2007, Bill Brandt en 2008 y Ugo Mulas en 2009
Harold Edgerton (EE.UU., 1903-1990) fue profesor de ingeniería electrónica e investigador del Instituto de Tecnología de Massachussets (MIT). En los años 30 comenzó a interesarse por las aplicaciones científicas de la fotografía como parte de sus experimentos. Para ello, inventó el flash estroboscópico, un aparato que permitía hacer fotografías en fracciones de segundo de objetos en movimiento. Gracias a este dispositivo logró desvelar unos sucesos y mecanismos que habían permanecido escondidos al ojo del hombre. Según José Gómez Isla, uno de los comisarios de la exposición, “su particular modus operandi le permitió registrar acontecimientos cotidianos mediante un sistema flash electrónico ultrarrápido que él mismo llegaría a patentar y perfeccionar, lo que supuso el descubrimiento de un universo sorprendente en el que esos mismos acontecimientos serían ahora nuevamente redescubiertos como fenómenos inéditos gracias a su revolucionario método de captura”.
La obra de Edgerton pone de manifiesto cómo la ciencia, la tecnología y el arte forman un espacio continuo que converge en el modelado de las percepciones sociales y los valores, las perspectivas y la sensibilidad de nuestro tiempo. La confluencia de estos ámbitos del conocimiento constituye precisamente el hilo conductor de las actividades de la Fundación BBVA.
La exposición Anatomía del movimiento. Fotografías de Harold Edgerton recoge fotografías míticas como Salpicadura de una gota de leche (1957), que abrió el camino para revelar el carácter científico que la fotografía puede aportar. Gómez Isla explica que Edgerton fotografió casi hasta la obsesión las extrañas formas que adquieren los elementos líquidos al caer por efecto de la fuerza de la gravedad y/o al chocar contra una superficie rígida. En su búsqueda por detener el tiempo sobre una imagen fotográfica y poder observar lo que el ojo no es capaz de grabar en nuestro cerebro, nos hizo descubrir la espléndida belleza que se desprende de la dinámica producida por diferentes masas de materia, al chocar entre ellas o ser atravesadas por otra de mayor consistencia.
Desde una perspectiva científica, Edgerton fue capaz de plasmar en imágenes momentos que hasta entonces no habían sido captados por nadie. Disparando a una manzana (1964) es un ejemplo de ello. Tal y como afirma Gómez Isla, “el autor, más que un mero fotógrafo con inquietudes creativas desde el punto de vista estético, fue ante todo un investigador nato en busca de nuevas formas de ver y percibir el mundo. Por esa misma razón, hay que entender sus imágenes como verdaderos experimentos y hallazgos científicos donde no había una premeditación controlada de los resultados visuales, sino que, por el contrario, buena parte de las imágenes resultantes suponían verdaderas sorpresas ópticas incluso para el propio Edgerton”. La técnica de este fotógrafo ha sido aplicada en campos muy diversos: en el mundo del deporte ha servido para el estudio del movimiento de los atletas y el comportamiento de los materiales empleados en la equitación.
El afán infatigable de Edgerton por enfrentarse a nuevos retos quedó plasmado en las fotografías ultrarrápidas que tomó de los ensayos de explosiones producidas con bombas atómicas o el revolucionario sistema que desarrolló para capturar imágenes de los oscuros fondos marinos a bordo del Calypsso, el emblemático barco del oceanógrafo Jacques Cousteau. José Gómez Isla subraya que gracias al particular modo de crear y experimentar del artista, nos han sido reveladas algunas de las más bellas imágenes que se han producido durante el siglo XX, donde se manifiestan las arquitecturas invisibles del movimiento que ahora se materializan gracias a la magia de los dispositivos de iluminación y captura que este fotógrafo ideó.
La obra de Harold Edgerton ha sido publicada en revistas científicas especializadas y, posteriormente, ha formado parte de exposiciones en el Centro Georges Pompidou de París en 1977 y en el Internacional Centre of Photography de Nueva York en 1987, entre otros. Es la primera vez que un conjunto de obras tan importantes del ingeniero americano se expone en España.
Además de las 95 instantáneas que recoge la muestra, se pueden observar las técnicas que Edgerton utilizaba para la toma de imágenes. En la sala de exposición se proyecta el documental Quiker´n a Wink, galardonado con un premio Oscar en 1940, donde se ve al fotógrafo trabajando en su estudio. También se exponen cuadernos en los que se aprecian anotaciones sobre la velocidad de disparo y diferentes tipos de cámaras y flashes.
Sala BBVA-AZCA. Pº Castellana, 81. 28046 Madrid



