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Hoy no voy a hablar del trabajo de otros artistas, sino de los premios Ejército de Fotografía 2009.
Ya se han hecho público el veredicto del jurado de la XLVII edición de los Premios Ejército de Fotografía.
Es curioso porque me he enterado de primera mano cuando me han llamado para comunicarme que había ganado el 1er premio. Estoy tan contenta que quería compartirlo con vosotros.
Sobre la serie
“Estar preparados para la guerra es uno de los medios mas eficaces para conservar la paz” Geoge Washington
1: Reflexión
El Reconocimiento Especial (RE) es la actividad de Inteligencia Humana (HUMINT) que implica poner los “ojos” especializados en el objetivo. Se traduce en efectuar reconocimientos: del terreno, de las líneas de comunicación, para localizar objetivos, etc.
Antes de moverse de una posición a otra, el equipo de tiradores especiales debe hacer un reconocimiento visual y elegir la posición que mejor le proporcionará abrigo y cubierta.
2: Certeza
Para ser tirador especial hace falta bastante más que poner la bala donde se pretende, fundamentalmente se necesitan facultades psíquicas, emocionales y racionales. Se educan y se mejoran, pero con las aptitudes se nace.
3: Cautela
El tirador especial debe moverse de una forma calculada, atenta, alerta y minuciosamente segura, ya que en su invisibilidad está su supervivencia. Un mal paso, un gesto a destiempo, una falta de atención, pueden atraer el fuego sobre él. Debe evitar presentar la silueta, hay que mantenerse siempre agachado.
4: Paz
Este año se cumplen 20 años de la participación de las Fuerzas Armadas en misiones internacionales. Desde 1989, 100.000 soldados españoles han participado en 50 misiones de cooperación en cuatro continentes. Misiones internacionales destinadas a preservar la paz en zonas de conflicto o a emprender acciones de ayuda humanitaria.
“La cima de la destreza militar consiste en someter al enemigo sin combatir” Sun Tzu.
Historia de los Premios Ejército de fotografía
La primera convocatoria de Premios Ejército data de 1945, con tres modalidades: Periodismo, Empresas Periodísticas y Radiodifusión y Literatura. Después se fue ampliando a Cinematografía, Bellas Artes, Fotografía y Dibujo, conociéndose como el Período Clásico de los Premios Ejército.
En 1963 se fomenta la apuesta cultural, y ya desde entonces y todos los años, los Premios Ejército aparecen en el Boletín Oficial del Estado y Boletín Oficial de Defensa convirtiéndose en los premios más antiguos del entorno cultural de España de los últimos cincuenta años y en los premios de más amplio espectro, consecuencia de su dilatado abanico de modalidades – más de veinte en toda su historia -, y en uno de los premios mejor dotados económicamente en sus seis modalidades: Pintura, Fotografía, Miniaturas, Enseñanza Escolar, Música e Investigación en Humanidades y Ciencias Sociales.
Desde 1963, se distinguen a su vez dos ciclos claramente diferenciados:
En el Primer Ciclo, desde 1963 a 1990, la ceremonia de entrega se realiza en los salones de representación del Palacio de Buenavista, con un número de asistentes no superior a las 100 personas, y en un ámbito estrictamente militar, aunque aireado en los medios de comunicación social. En este ciclo vemos al Ejército colaborar con entidades culturales civiles y apoyarse económicamente en ellas.
En el Segundo Ciclo de este Período Moderno, de 1990 en adelante, los Premios Ejército pasan a ser uno de los pilares fundamentales de la nueva visión que el Ejército quiere dar a la sociedad. Surge en ese momento, por necesidades de proyección en los ámbitos civiles, el acto social público, más allá de las 400 personas entre concursantes, premiados, medios de comunicación social, personajes de relevancia del mundo cultural, etc., en la idea de aunar el Ejército y la Cultura, tal y como se venía haciendo, pero desde el prisma de una necesaria proyección hacia la sociedad. De este período cabe resaltar la incorporación a los premios de personajes notables de la cultura, tales como D. Antonio Mingote Barrachina, que desde 1996 realiza el cartel anunciador de la convocatoria, o jurados tan importantes como los pintores D. Félix Revello de Toro, D. José Lull, o D. Antonio López, y personalidades del mundo de la pintura tales que D. Mario Antolín Paz, que fuera Presidente de la Asociación de Críticos de Madrid, o D. Juan Manuel Bonet Planes, que fuera Director del Museo Nacional Centro de Arte “Reina Sofía”, entre otros.
A partir del año 2000, y esto marca lo que podemos llamar la Etapa Actual de los Premios Ejército, se convierte en la gala anual del Ejército de Tierra, y se da el salto a un acto de entrega de galardones con temática propia para cada año y con el montaje de un acto multitudinario, no en balde asisten a él más de 1000 personas, y en los que fundamentalmente se aúna música y reportaje gráfico del tema que se desarrolla.
Así en 2001 se hizo un Homenaje al Soldado de Reemplazo con motivo de la desaparición del mismo, en 2002 fue el Homenaje a las Armas (Infantería, Artillería, Caballería e Ingenieros), en 2003 se hizo un Homenaje a los que dieron su vida por España, en 2004 se dedicó a la Música Militar, en 2005 plenamente integrados en los actos de conmemoración del 400 aniversario de la publicación del Quijote, en el acto se ofreció una exaltación al Ejército con palabras del texto cervantino, en 2006 se hizo un repaso a la labor del Ejército de Tierra en el mundo, en 2007 se dedicó a la Ciencia y Tecnología y el año 2008 estuvo dedicado al Bicentenario del comienzo de la Guerra de la Independencia.
Me gustaría invitaros a visitar el nuevo blog de Antonio Ansón “El limpiabotas de Daguerre”, a quienes conozcáis sus libros os va a encantar y a los que no es una buena oportunidad para descubrirle.
A mi me parece de lo mas interesante.
“El limpiabotas de Daguerre”
Recuerdo una fotografía en la que cientos de zapatos aparecían amontonados, enmudecidos: cientos de mañanas acalladas en un campo de exterminio. Afirman, en cualquier caso y para siempre, una pertenencia carnal: los zapatos que Robert Doisneau fotografió en el vestuario del Central Sporting Club (1954), los de García-Alix, que de forma reveladora le sirven de autorretrato, se adelantan al cabo, murmuran el modo decidido y voraz en cómo van consumiéndose las suelas, y los días.
Unos zapatos vacíos son un hueco inalienable. Podemos ocupar prendas que han tenido aliento y conservan ademanes propios. Pero los zapatos adoptan el modo del caminar, la pesantez real del paso del hombre, del propietario de ese camino. Los zapatos perpetúan el desvanecimiento del que anda, y se deforman bajo el perfil personalísimo de un tiempo recorrido: por eso es imposible usar otros zapatos, otro tiempo que no sea el que nos pertenece.
Antonio Ansón
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