Adriana Lestido

Amores difíciles

Madre e hija, Plaza de Mayo, 1982. © Adriana Lestido. Exposición Amores difíciles.

Madre e hija, Plaza de Mayo, 1982. © Adriana Lestido. Exposición Amores difíciles.

En las fotografías de Adriana Lestido, hay un permanente subrayado en la vivencia del tiempo como un proceso narrativo, que nos va desvelando una voz interior. Todas sus series están atravesadas por una idea de tiempo que fluye, que va construyendo un clima emocional, compartido por la mirada de la autora y por los personajes.

Son miradas inseparables pero a la vez autónomas. La temporalidad del documento es también el tiempo emocional del propio trabajo.

Los diversos ensayos fotográficos realizados desde los años 80, van abordando los distintos pliegues que contiene la vivencia de la maternidad en sus múltiples combinaciones y variantes.

Las primeras series constituyen una exploración de aspectos e historias de vida con un marcado acento social, abordadas desde las herramientas del fotoperiodismo: Hospital Infanto Juvenil (1986-89) es una visión del mundo de los niños en un entorno hospitalario; Madres adolescentes (1989-90) refleja la soledad y el miedo de una maternidad antes de tiempo en una casa de acogida; Mujeres presas (1991-93) introduce en el espacio carcelario donde muchas mujeres son también madres.

El siguiente trabajo, mantiene un carácter más íntimo, desligado ya de una mirada social y conectado con las emociones y las dificultades de las relaciones humanas: Madres e hijas (1995-99), es un proceso de varios años en el que realiza un seguimiento del día a día en la vida de cuatro parejas de madres y sus respectivas hijas.

Sus últimas series El amor (1992-2005) y Villa Gesell (2005), una ciudad costera argentina, parten de vivencias personales, precisando que la centralidad de su proyecto fotográfico se sitúa esencialmente en la dificultad de amar.

Todas las series muestran una sutil concatenación entre sí y conforman un proceso de introspección: el carácter documental es solo una herramienta de aproximación y una norma de estilo, luego este tono se diluye y deja aparecer un punto de algo más, que resume la vivencia emocional de un tiempo compartido, entre fotografía y vida (o lo que es lo mismo entre arte y vida).


Casa de América
. Paseo de Recoletos 2.

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