Carlos Furman

Tango

Hasta el 16/11/2010

El tango, según la intuición genial y precisa de Enrique Santos Discépolo, es “un sentimiento triste que se baila”. Más allá de las definiciones teóricas y las aproximaciones históricas, esa frase de Discepolín define su verdadero espíritu. Nacido en la segunda mitad del siglo XIX como danza orillera con una elevada dosis de improvisación, el tango pasó a los salones de la sociedad y fue adoptado definitivamente a partir de los años veinte en las dos grandes ciudades del Río de la Plata: Montevideo y Buenos Aires.

El eje central de Tango, el ensayo fotográfico de Carlos Furman publicado como libro y exhibido en esta muestra, es el renovado rito nocturno de la milonga, actividad que desde hace algunos años vuelve a gozar de muy buena salud entre los porteños. A través de las imágenes de esta serie, se hilvana una sensible descripción de ese mundo, sensual y apasionado, en el que se mezclan diferentes edades, orígenes sociales y bailarines más o menos experimentados. Dando vueltas y mirando sin ser visto, recorriendo los salones como un milonguero más, haciendo invisible su cámara, Furman logra un registro cálido de los climas, de las parejas y sus expresiones.

Utilizando siempre la luz ambiente, construye un registro cargado de poesía en el que emerge la sensualidad y la concentración que invade, indefectiblemente, a quienes se pasean por la pista con sus cuerpos unidos en un abrazo interminable, reinventando deliciosamente el tiempo en cada tema. Las imágenes capturadas por Furman dan cuenta de la vigencia de una música y una danza que siguen siendo una de las marcas más fuertes de la identidad porteña.

Juan Travnik

Fotogalería del Solís.,  Buenos Aires y Bartolomé Mitre. Montevideo, Montevideo, Uruguay

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