Manuel Vázquez

­­“Metáforas visuales de un camaleón”

Hasta el 7 de febrero siguiente.

 

@Manuel Vázquez

@Manuel Vázquez

El próximo día 13 de enero se inaugura la exposición “Metáforas visuales de un camaleón” que presenta en la Real Sociedad Fotográfica Manuel Vázquez.

Manuel Vázquez hace con imágenes lo que Baltasar Gracián hacía con palabras: “Lo bueno, si breve, dos veces bueno”, pues éste es uno de los parámetros que siguen sus fotografías; en ellas, no falta ni sobra nada. El otro parámetro que sigue es el uso de recursos literarios como el símil, la ironía, la antítesis o la metáfora. Es asombroso descubrir cómo en una misma foto se unen dos conceptos completamente diferentes para contarnos algo que, a primera vista, pasa desapercibido.

Sus ojos son como los de un Camaleón que, apuntando a sitios distintos, une las imágenes en un mismo espacio. Con esta premisa, sale a descubrirnos la ciudad en la que vivimos. El Camaleón, amante de la poesía, transforma los recursos literarios en recursos visuales, utiliza la cámara como el que usa la pluma para contarnos insólitos relatos de la ciudad. Sus ojos miran con detalle a cada rincón, buscando historias que se puedan contar con imágenes e imágenes que piden contar su historia. No es truco, es la realidad, sólo que nunca la habíamos visto de esta manera.

Ni dramatismos ni imágenes grandilocuentes. Sus imágenes son, simplemente, sugerentes trozos de realidad. Sea donde fuere que se concentre la mirada, dentro del encuadre se encuentran detalles o acontecimientos en los que detenerse e invita a reflexionar, ya que para este Camaleón lo que cuenta es “ver la imagen antes de realizarla”, pero, sobre todo, saber qué quiere fotografiar en la toma que está a punto de realizar.

Tremendamente limpias, explícitas, sin estridencias técnicas que desdibujen la esencia de la fotografía, las potentes imágenes en blanco y negro de Manuel Vázquez sólo dejan sitio para el hilo de la elegancia a punto de romperse. Es un fotógrafo que necesita expresar las sensaciones que la realidad le produce a golpe de fotograma.

El arquitecto Philip Johnson, al ver una foto de Nigel Parry, dijo: “Lo que la gente no entiende es que lo importante es la sombra, no la luz”. Así, con una aguda intuición, en las imágenes de Manuel Vázquez hay algo especial concerniente a la luz y al modo en que las formas de personas, animales o cosas, modelan cada fotograma. En ellas, la luz no esconde sino revela, busca las formas para convertirse en sombras.

La obra del Camaleón es ingeniosa, inteligente, brillante, técnicamente impecable, pero, sobre todo, sincera. Con mensaje o sin mensaje, cada imagen invita al espectador a ubicarla dentro del contexto y, al mismo tiempo, a ponerse en la piel del fotógrafo e intentar adivinar desde dónde miraba, cómo la hizo, por qué se le ocurrió…

Así, entre otras, el Camaleón nos muestra a un pirata “pata-paraguas”, una columna conversando con un rayo de luz sobre su traje de rayas, una paloma autopropulsada, un niño que se escapa de un dibujo de Escher, un perro posando junto a la estatua de su héroe, cancerbero al final de la escalera, la mano que pide ayuda para salir de la alcantarilla, barrigas que conversan, obreros que piropean a una chica despampanante…

Después de un intenso día de lluvia, la ciudad se convierte en una gran sala de juegos, donde el Camaleón juega a dibujarnos la ciudad desde el reflejo de los charcos…

Cuando se pone el sol y la ciudad se convierte en un inmenso bosque de sombras, el Camaleón sale cámara en mano para capturar la grandeza de los objetos pequeños…

Cuando el cielo queda señalado por la estela de los aviones, el Camaleón le saca punta a su objetivo y nos retrata a la ciudad en concordancia con el cielo…

Cuando los carteles de publicidad y conciertos quedan hechos jirones en la pared, el Camaleón rescata su último aliento…

Cuando pasa un perro de manchas… me parece ver juntos al Camaleón y a Elliott Erwitt competir por sacar el encuadre…

Texto de los fotógrafos Alberto Pérez Veiga y Ricardo Garrido Robles

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