Una luz dura, sin compasión.


El movimiento de la fotografía obrera, 1926 – 1939

©Loathar Ruebelt

©Loathar Ruebelt

Una muestra que revisa el movimiento de la fotografía obrera o “Arbeiterfotografie” en toda su integridad a través de más de 1.000 trabajos entre fotografías, revistas, libros y películas Dividida en tres partes, analiza las prácticas documentales que inauguran la cultura visual moderna El movimiento de la “Arbeiterfotografie” o fotografía obrera constituye un capítulo pendiente en la historia de la fotografía, un “eslabón perdido” en la articulación de la modernidad fotográfica del siglo XX.

Esta exposición pretende subsanar tal carencia, reclamando la centralidad del movimiento en los debates fotográficos de entreguerras así como en las prácticas documentales que inauguran la cultura visual moderna e incidiendo en su importancia en la constitución de la noción moderna de documento fotográfico. Una luz dura, sin compasión reúne 1.000 trabajos entre fotografías, revistas, libros y películas de una extensa lista de artistas entre los que se encuentran Max Alpert, Alexander Rodchenko, Erich Rinka, John Heartfield, Kata Kalman, Kata Sugar, Willy Kessels, Paul Strand, Tina Modotti, Robert Capa, Gerda Taro, Chim, Robert Doisneau, Willy Ronis, Henri Cartier-Bresson, Agustí Centelles y Josep Renau. La muestra aborda en primer lugar la dialéctica entre Alemania y la Unión Soviética entre 1926 y 1932. Comienza con el concurso convocado por la revista AIZ en 1926 que determina el nacimiento de la revista Der Arbeiter-Fotograf y la organización del movimiento de la fotografía obrera. La segunda parte muestra su expansión por Europa y Norteamérica en la primera mitad de los 30. Por último, da cuenta de las experiencias del Frente Popular en Francia y España e incluye documentación de la Guerra Civil española haciendo hincapié en su dimensión internacional y la presencia de fotógrafos del movimiento comunista internacional y antiguos “arbeiterfotografen”.

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