Del 20 de junio al 26 de julio de 2011

GANBARO! NIPPON


EXPOSICIÓN DE AYUDA A LOS DAMNIFICADOS DEL TERREMOTO DEL ESTE DE JAPÓN
ORGANIZADA POR THE ASAHI SHIMBUN

Fotografía © Noboru Tomura The Asahi Shimbun

Fotografía © Noboru Tomura The Asahi Shimbun

 De niña viví en Shizuoka, una de las ciudades con mayor riesgo sísmico de Japón. Con frecuencia hacíamos simulacros en el colegio, en los que nos enseñaban a resguardarnos debajo de los pupitres con un cojín en la cabeza. Recuerdo que la costa estaba flanqueada por bloques de hormigón que en principio servían para contener las subidas del nivel del mar ante un eventual tsunami. Ahora sé que nunca habrían detenido una ola como la que se tragó los pueblos de Tohoku.

Tanto en Shizuoka como en mis años posteriores en Tokio viví algunos terremotos de relativa intensidad que pasaron sin grandes destrozos. Sin embargo, todos sabíamos que un día llegaría alguno de una potencia suficiente como para causar una tragedia. “Cuando ese día llegue, llegó”, oía decir a familiares y amigos.

Ese día llegó para los habitantes de Tohoku, el noreste de Japón, el pasado 11 de marzo.   El ritmo de la actualidad es efímero y hace tiempo que el desastre no aparece en las noticias, como ha ocurrido y ocurre con tantas otras desgracias del mundo. Pero cientos de personas que huyeron del tsunami y del accidente nuclear de Fukushima siguen sin hogar, viviendo en refugios improvisados a la espera de ser destinados a otras ciudades, a menudo contra su deseo.

Muchos de ellos desean volver a construir sus casas en el mismo lugar, volver al mismo punto de partida, volver a confiar sus vidas al Gobierno, al destino y a los dioses con tal de no alejarse de la tumba de sus antepasados y de la tierra que los vio nacer. Los terremotos continúan en la región y los voluntarios trabajan por recuperar las zonas devastadas. A través de las organizaciones civiles los afectados piden ropa, pañales, productos de higiene o leche en polvo.

Estas imágenes reflejan los peores momentos del desastre, el impacto físico y emocional del destrozo, las pérdidas materiales y humanas, el desamparo y la desesperación que les esperaba a los que habían tenido la suerte de sobrevivir. Pero también recuerdan la fuerza pacífica y solidaria que emergió en todo el país a raíz de la catástrofe y que sigue uniendo a los que todavía hoy siguen sin tener nada.

Esta exposición ha podido realizarse gracias a la generosa aportación del diario japonés The Asahi Shimbun.

TANA OSHIMA
Nueva York, junio de 2011

Tana Oshima es periodista medioambiental. Ha trabajado en el diario El País, El Mundo y ha sido corresponsal de la Agencia EFE en Tokio. Actualmente informa sobre las consecuencias del terremoto de Japón desde su blog: notasdefukushima.com

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