“Pixação Sao Paulo”

 

Inauguración, jueves 15 de Septiembre a partir de las 17:00 hrs

Exposición del 15 de Septiembre  al 14 de Octubre de 2011

David Armengo

La cultura oficial siempre ha creado – y creará – movimientos de resistencia y liberación de aquello hegemónico y estandarizado. Estrategias de oposición a la norma que, desde lecturas subversivas y marginales, exploran otros modos de entender la realidad desde la práctica artística. Una actitud voluntaria por situarse al margen de lo aceptado – incluso de lo permitido -que da lugar a infinitud de contextos creativos de baja incidencia que, precisamente, sustentan su existencia a través de la reivindicación de unos ideales propios y contrarios a dicha oficialidad.

La obra de Raúl Díaz Reyes (Madrid, 1977) siempre se ha manifestado receptiva y próxima a ciertas producciones que podrían ser definidas como marginales: el cómic underground, la ciencia ficción, la ufología, el simbolismo o el outsider art. Un cúmulo de referentes que, a través del dibujo (su principal herramienta de trabajo) le han llevado a la confección de un imaginario anómalo y particular poblado de personajes delirantes que cuestionan sin tapujos los límites entre la realidad y la ficción.

 No es de extrañar pues que, tras varias residencias en Brasil, y concretamente en Sao Paulo, el artista centre sus investigaciones actuales en el fenómeno del pixação; una peculiar derivación del graffiti convencional que, desde los años ochenta del siglo XX, supone en la ciudad una auténtica revolución contracultural. Un acto clandestino y genuino (no existe en otros lugares del mundo) que ha ido transformando y resignificando el paisaje urbano a base de grafismos, textos y símbolos aplicados sobre las fachadas de los rascacielos de Sao Paulo, siempre en un intento eufórico por coronar los espacios más altos e inaccesibles de la urbe.

En este sentido, varios son los motivos que condicionan la inmersión conceptual y formal de Raúl Díaz Reyes en el submundo del Pixo, todos ellos ajenos a cualquier connotación folclórica y/o turística. En primer lugar su identidad tipográfica por encima de valores estéticos o visuales (principal diferencia entre el pixação brasileño y el graffiti de herencia neoyorquina), puesto que dicho registro se erige como un sistema de escritura simbólica en vertical; o más bien, como una grafía autónoma dotada de un alfabeto propio y singular. En segundo lugar, su estructura de riesgo e ilegalidad: las crews o bandas de pixadores compiten para ocupar los lugares más elevados y emblemáticos de la ciudad, arriesgando sus vidas y apostando así por un sistema de lucha indirecta contra un poder oficial que oprime a gran parte de la población. Por último, su tensa e incómoda relación con el arte “convencional” (aquel que entra dentro de museos, galerías y centros de arte). Una relación de amor-odio que, progresivamente, avanza hacia que el pixação sea valorado (y absorbido) por los espacios oficiales del arte. Un hecho que, pese a legitimarlo artísticamente, desdibuja y traiciona a su vez sus ideales fundamentales: la protesta desde los márgenes.

 Para su primera exposición individual en la galería José Robles de Madrid, Raúl Díaz Reyes exhibe una colección de dibujos realizados en Sao Paulo en los que su cosmogonía habitual – personajes grotescos y extraordinarios tales como alienígenas paródicos, monstruos de serie B, animales épicos, iconos populares (desde Elvis Presley a Sufjans Stevens) o algún que otro autorretrato atípico – convive con la intervención gráfica sobre el papel de un grupo de pixadores. Un diálogo visual al mismo nivel (casi como si el dibujo no pudiera existir sin la textualidad del pixo, y viceversa) que otorga a su obra una nueva dimensión semiótica. Un sistema alterado de relaciones perceptivas en el que, pese al cripticismo textual del pixaçao y a la extrañeza figurativa que destilan sus dibujos, nos brinda una sensación de perplejidad que, próxima al jeroglífico, no puede más que atraparnos y seducirnos a través de un mensaje único y consensuado.

 Por último, y más allá de un interés estrictamente documental, Raúl Díaz Reyes incorpora en la muestra una serie de fotografías y un video en los que, además de imágenes de diferentes edificios de Sao Paulo intervenidos por pixadores furtivos, podemos ver a una crew manipulando libremente los dibujos del artista en su estudio. Un archivo de importancia secundaria dentro de la exposición pero que deviene fundamental para aproximarse a los procesos y dinámicas de trabajo desarrollados durante su estancia en Brasil.

 En definitiva, Pixação Sao Paulo supone un ejercicio de adaptación y traducción a la sala de exposiciones de la fructífera complicidad entre el modo de entender el dibujo de Raúl Díaz Reyes y la cultura subversiva y combativa del pixação. Un encuentro afortunado entre dos posiciones distintas en forma pero similares en contenido: marginalidad, resistencia y oposición a lo normativo. Tres principios básicos para el pixador; tres principios básicos para el artista.Raúl Díaz Reyes (1977) vive y trabaja en Madrid. Ha recibido importantes becas internacionales en España, Brasil o Alemania como la de Movilidad Internacional de Matadero, Madrid, la de Hangar Centro de Producción de Artes Visuales , la de la Fundación Joan Miró, la de Ayudas a la Producción de Artes Plásticas de la Comunidad de Madrid o la de la Druckwerkstatt Bentlage Foundation. Recientemente ha obtenido la FAAP International Artisitc Residecy en Sao Paulo, Brasil, donde estará trabajando a finales de año y donde realizará una exposición individual en la Emma Thomas Gallery.

Este proyecto ha sido realizado gracias al programa de becas de Hangar Centro de Producción de Artes Visuales y Casa das Caldeiras de Sao Paulo, contando con el apoyo de Residencias en Red de Iberoamérica.

David Armengol

 

La cultura oficial siempre ha creado – y creará – movimientos de resistencia y liberación de aquello hegemónico y estandarizado. Estrategias de oposición a la norma que, desde lecturas subversivas y marginales, exploran otros modos de entender la realidad desde la práctica artística. Una actitud voluntaria por situarse al margen de lo aceptado – incluso de lo permitido -que da lugar a infinitud de contextos creativos de baja incidencia que, precisamente, sustentan su existencia a través de la reivindicación de unos ideales propios y contrarios a dicha oficialidad.

 

La obra de Raúl Díaz Reyes (Madrid, 1977) siempre se ha manifestado receptiva y próxima a ciertas producciones que podrían ser definidas como marginales: el cómic underground, la ciencia ficción, la ufología, el simbolismo o el outsider art. Un cúmulo de referentes que, a través del dibujo (su principal herramienta de trabajo) le han llevado a la confección de un imaginario anómalo y particular poblado de personajes delirantes que cuestionan sin tapujos los límites entre la realidad y la ficción.

 

No es de extrañar pues que, tras varias residencias en Brasil, y concretamente en Sao Paulo, el artista centre sus investigaciones actuales en el fenómeno del pixação; una peculiar derivación del graffiti convencional que, desde los años ochenta del siglo XX, supone en la ciudad una auténtica revolución contracultural. Un acto clandestino y genuino (no existe en otros lugares del mundo) que ha ido transformando y resignificando el paisaje urbano a base de grafismos, textos y símbolos aplicados sobre las fachadas de los rascacielos de Sao Paulo, siempre en un intento eufórico por coronar los espacios más altos e inaccesibles de la urbe.

 

En este sentido, varios son los motivos que condicionan la inmersión conceptual y formal de Raúl Díaz Reyes en el submundo del Pixo, todos ellos ajenos a cualquier connotación folclórica y/o turística. En primer lugar su identidad tipográfica por encima de valores estéticos o visuales (principal diferencia entre el pixação brasileño y el graffiti de herencia neoyorquina), puesto que dicho registro se erige como un sistema de escritura simbólica en vertical; o más bien, como una grafía autónoma dotada de un alfabeto propio y singular. En segundo lugar, su estructura de riesgo e ilegalidad: las crews o bandas de pixadores compiten para ocupar los lugares más elevados y emblemáticos de la ciudad, arriesgando sus vidas y apostando así por un sistema de lucha indirecta contra un poder oficial que oprime a gran parte de la población. Por último, su tensa e incómoda relación con el arte “convencional” (aquel que entra dentro de museos, galerías y centros de arte). Una relación de amor-odio que, progresivamente, avanza hacia que el pixação sea valorado (y absorbido) por los espacios oficiales del arte. Un hecho que, pese a legitimarlo artísticamente, desdibuja y traiciona a su vez sus ideales fundamentales: la protesta desde los márgenes.  

 

Para su primera exposición individual en la galería José Robles de Madrid, Raúl Díaz Reyes exhibe una colección de dibujos realizados en Sao Paulo en los que su cosmogonía habitual – personajes grotescos y extraordinarios tales como alienígenas paródicos, monstruos de serie B, animales épicos, iconos populares (desde Elvis Presley a Sufjans Stevens) o algún que otro autorretrato atípico – convive con la intervención gráfica sobre el papel de un grupo de pixadores. Un diálogo visual al mismo nivel (casi como si el dibujo no pudiera existir sin la textualidad del pixo, y viceversa) que otorga a su obra una nueva dimensión semiótica. Un sistema alterado de relaciones perceptivas en el que, pese al cripticismo textual del pixaçao y a la extrañeza figurativa que destilan sus dibujos, nos brinda una sensación de perplejidad que, próxima al jeroglífico, no puede más que atraparnos y seducirnos a través de un mensaje único y consensuado.

 

Por último, y más allá de un interés estrictamente documental, Raúl Díaz Reyes incorpora en la muestra una serie de fotografías y un video en los que, además de imágenes de diferentes edificios de Sao Paulo intervenidos por pixadores furtivos, podemos ver a una crew manipulando libremente los dibujos del artista en su estudio. Un archivo de importancia secundaria dentro de la exposición pero que deviene fundamental para aproximarse a los procesos y dinámicas de trabajo desarrollados durante su estancia en Brasil.

 

En definitiva, Pixação Sao Paulo supone un ejercicio de adaptación y traducción a la sala de exposiciones de la fructífera complicidad entre el modo de entender el dibujo de Raúl Díaz Reyes y la cultura subversiva y combativa del pixação. Un encuentro afortunado entre dos posiciones distintas en forma pero similares en contenido: marginalidad, resistencia y oposición a lo normativo. Tres principios básicos para el pixador; tres principios básicos para el artista.

 

 

Raúl Díaz Reyes (1977) vive y trabaja en Madrid. Ha recibido importantes becas internacionales en España, Brasil o Alemania como la de Movilidad Internacional de Matadero, Madrid, la de Hangar Centro de Producción de Artes Visuales , la de la Fundación Joan Miró, la de Ayudas a la Producción de Artes Plásticas de la Comunidad de Madrid o la de la Druckwerkstatt Bentlage Foundation. Recientemente ha obtenido la FAAP International Artisitc Residecy en Sao Paulo, Brasil, donde estará trabajando a finales de año y donde realizará una exposición individual en la Emma Thomas Gallery.

 

Este proyecto ha sido realizado gracias al programa de becas de Hangar Centro de Producción de Artes Visuales y Casa das Caldeiras de Sao Paulo, contando con el apoyo de Residencias en Red de Iberoamérica.

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