Francesca Woodman

En menos de una década, antes de su muerte con tan solo 23 años, Francesca Woodman fue capaz de crear un potente conjunto de fotografías en el que exploró el cuerpo humano y el complejo problema de representación del yo. Íntimo, directo y visceral, su trabajo revela la inusual y coherente visión de una artista que, pese a no llegar a la edad adulta, ha influido considerablemente a posteriores generaciones de artistas.

Ahora que se cumplen 30 años de su muerte, La Fábrica Galería presenta 20 fotografías de diferentes periodos de la producción de la artista estadounidense -10 de ellas prints inéditos- que permiten apreciar las constantes de su trabajo. A Woodman le interesaba principalmente el retrato, y centró preferentemente su producción sobre la exploración despiadada de su propio cuerpo, habitualmente desnudo. Con un marcado carácter autobiográfico, sus fotografías la muestran en escenarios melancólicos, habitaciones en las que la artista retrata la soledad, el olvido y el paso del tiempo. Su figura, mostrada al desnudo en interiores destartalados y con cierto aire gótico, se mueve entre la aparición y la desaparición, la sexualidad y la inocencia. En algunos trabajos su cuerpo aparece borroso, en movimiento, escondido tras papel pintado. En otros aparece presa de ventanas o debajo de muebles, posando con objetos simbólicos o entreviéndose tras ropas andrajosas.

Inusualmente talentosa y precoz, la compacta carrera de Woodman muestra a una artista a punto de eclosionar. Sin ser todavía una mujer madura, tampoco se trata del trabajo de una niña inocente, su obra se mueve en un momento provisional y tumultuoso anterior a la verdadera madurez, siendo introvertido, experimental e incompleto.

Las fotografías que forman la exposición permiten recorrer el trayecto artístico de Woodman. Siguiendo un orden temporal en la muestra se incluye su primera fotografía Autorretrato a los 13 (1972); trabajos desarrollados en su época de estudiante en la Escuela de Bellas Artes de Rhode Island entre 1975 y 1978; fotografías realizadas en su estancia en Roma (1977-1978); las producidas durante su residencia artística en la colonia MacDowell en Peterborough, New Hampshire (1980) y algunos de sus últimos trabajos realizados en Nueva York.

El trabajo de Woodman se sitúa frecuentemente junto a la de sus contemporáneas Ana Mendieta y Hannah Wike así como de artistas de generaciones posteriores como Cindy Sherman, Sarah Lucas, Nan Goldin and Karen Finley, debido a sus diálogos con el yo y la representación del cuerpo femenino.

Biografía
Francesca Woodman (Denver, 1958 – Nueva York, 1981) creció rodeada por el arte y los artistas. Hija de la ceramista Betty Woodman y el pintor George Woodman, su infancia transcurrió entre Boulder (Colorado) y Antella (en la Toscana italiana). Su formación se inició en un instituto privado de Massachusetts y continuó en la Rhode Island School of Design (RIDS). Tras dos años en la escuela, pasaría un año de intercambio en Roma como parte del programa European Honors en el Palazzo Cenci. Rápidamente se integró en un grupo de artistas ligados a la galería y librería Maldoror, siendo la única americana participante en una exposición de cinco jóvenes artistas en la Ugo Ferranti Gallery.

A finales de 1978, Woodman volvió a la RSID para finalizar sus estudios, graduándose en 1979. Ese mismo año se mudaría a Nueva York, estancia que interrumpiría para disfrutar de una residencia artística en la colonia MacDowell en Peterborough, New Hampshire. Francesca Woodman falleció el 19 de enero de 1981 con veintitrés años cerrando así una trayectoria breve pero de una intensidad extraordinaria.

Durante años, la obra de Francesca Woodman tuvo una difusión escasa, incluso entre la comunidad fotográfica. Su primera gran exposición tuvo lugar en 1986, cinco años después de su muerte, en el Wellesley College Museum. La muestra, que itineró por un gran número de museos universitarios en EE.UU. acompañada por un pequeño pero erudito catálogo con textos de prestigiosos historiadores del arte como Rosalind Krauss y Abigail Solomon-Godeau, consiguió catapultar póstumamente a Woodman a un nivel de atención poco común para una artista tan joven y oscura. Tras esa primera retrospectiva, el trabajo de Woodman ha sido exhibido en la Fundación Cartier de París (1998), itinerando por sedes como el Kunsthall (Rotterdam) o la Photographers Gallery (Londres). Su obra ha formado parte de diversas exposiciones colectivas y está presente en las colecciones del Metropolitan Museum, el Whitney Museum, el Museum of Modern Art-MoMA y la Fundación Cartier. Actualmente puede visitarse en el SFMoMA (San Francisco Museum of Modern Mart) una amplia retrospectiva que viajará al Museo Guggenheim de Nueva York en 2012.

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