Barcelona 1957. Leopoldo Pomés

Barcelona 1957”, el retrato de una ciudad por Leopoldo Pomés

 

“Barcelona 1957”, el retrato de una ciudad por Leopoldo Pomés

La Fundació Foto Colectania presenta la exposición “Barcelona 1957. Leopoldo Pomés”, una muestra que recupera el proyecto fotográfico sobre la ciudad condal que el editor Carlos Barral encargó a un joven Pomés en 1957 pero que, a pesar de su calidad e intensidad, no ha salido a la luz hasta ahora. Lejos de retratar una ciudad de escaparate, Pomés planteó un recorrido por la verdadera esencia de la Barcelona de finales de los cincuenta ofreciendo su mirada sobre la urbe en su totalidad. De este modo, el Raval o el Ensanche no escaparon a su objetivo como tampoco lo hicieron la vida en barriadas como la Barceloneta, Verdum o Los Encantes, situadas por aquel entonces en los límites de la ciudad. Del 19 de septiembre al 26 de enero de 2013 se podrán ver las 80 fotografías que componían el proyecto, buena parte de ellas copias de época, en una exposición comisariada por Pepe Font de Mora, director de la Fundació Foto Colectania, que además quedará recogida en un fotolibro co-editado por Foto Colectania y La Fábrica, que incluye textos de Juan Manuel Bonet, Leopoldo Pomés y Eduardo Mendoza.

En 1957 un joven Pomés que se iniciaba en la fotografía profesional recibió su primer encargo importante por parte del editor Carlos Barral, que quería publicar un libro fotográfico sobre Barcelona. De este modo, como explica Font de Mora, durante más de un año Pomés recorrió la ciudad con el objetivo de retratarla en su totalidad, “desde el centro hasta los límites, desde la ciudad visible hasta la invisible”. Sin embargo, el proyecto no salió adelante a pesar de que Pomés ya había colaborado con la editorial en la producción de la portada del libro “La conciencia de Zeno” de Italo Svevo. 55 años después, y a raíz del encuentro del experto y  crítico de arte Juan Manuel Bonet con el propio Pomés, nace el proyecto “Barcelona 1957. Leopoldo Pomés” que consiste en una exposición antológica y un fotolibro que recupera en unas 80 instantáneas la serie que el fotógrafo realizó de Barcelona,  algunas de ellas convertidas en iconos de la obra de Pomés, y otras inéditas. Un relato de una época que destaca por su atemporalidad al mismo tiempo que por su belleza estética, que reside en la naturalidad y aparente sencillez de la composición de las fotografías.

Asimismo, la calidad como fotógrafo de Pomés se traduce también en su capacidad de distanciamiento, que le permite superar la complejidad que supone para todo autor el reto de fotografiar su propia ciudad. Una ciudad que como el mismo Pomés reconoce “odiaba a la vez que estaba enamorado de ella. Me gustaba lo que veía por la calle y lo detestaba. Cuando hice las fotos para el libro, lo que más me interesaba era captar la atmósfera: lo que se vivía a diario en la ciudad, los tipos, la gente”.

La muestra se presenta así como una oportunidad única para conocer una ciudad que dejó de ser pero que todos reconocerán en la cotidianidad de sus gentes, escenas y escenarios. En palabras del comisario, “con su característica suave escala de grises, [Pomés] nos muestra su fascinación por la actividad de la calle, especialmente por las mujeres que se pasean, su mirada incisiva en la sociedad oficial y su querencia hacia la ciudad oculta”. Desde el centro ravalero de piropos y vendedores ambulantes al Ensanche burgués de etiqueta y postín pasando por la poética de lo humilde de barriadas como la Barceloneta, Verdum o el Paralelo. Nada ni nadie escaparon al objetivo analítico de Pomés pero, si hubo un espacio que sedujo al joven fotógrafo, fueron Las Ramblas, por lo que, sin apenas darse cuenta, convirtió su fotolibro en el primer gran libro ramblista. Como explica Juan Manuel Bonet, “Las Ramblas han atraído a casi todos los fotógrafos nativos, pero nunca como con Pomés, tan adicto, se nos aparecen como el escenario barcelonés por excelencia, el salón de los pasos perdidos, el parlatorio de la ciudad”.

El libro “Leopoldo Pomés. Barcelona 1957”

La exposición organizada por la Fundació Foto Colectania quedará recogida en el fotolibro homónimo co-editado por la Fundación y La Fábrica, que 55 años después permitirá hacer realidad el proyecto que Carlos Barral confió a Leopoldo Pomés.

A pesar de la popularidad que alcanzó el género del fotolibro en la Europa de preguerra, no fue hasta 1954 cuando se publicó en España “Barcelona”, de Francesc Català-Roca, el primer libro de fotografías dedicado íntegramente a una ciudad en el que el autor prestó especial atención al suburbio. Diez años más tarde, en 1964, se publicó un segundo fotolibro, “Barcelona. Blanc i negre” de Xavier Miserachs con texto de Josep Mª Espinàs y prólogo del poeta Pere Quart. Tal y como asegura Bonet, el retrato de un año de las calles de Barcelona de Pomés se convierte así en el eslabón necesario para comprender el salto entre Català-Roca y Miserachs, lo que sin duda fuerza a cambiar la concepción de la obra de Pomés, entendida no sólo como una fiebre sixties y una aguda mirada publicitaria sino también como un fotógrafo universal que explora la atmósfera de la calle desde una visión personal y subjetiva.

Sobre Leopoldo Pomés

Iniciado en la fotografía de forma autodidacta cuando en 1946 adquirió su primera cámara, Leopoldo Pomés (Barcelona, 1931) es una de las figuras clave de la fotografía española de mediados del siglo XX por su estilo propio y atemporal, fácilmente reconocible, pero también por su capacidad de sintetizar historias en tan sólo una instantánea. Una característica que le ha valido sobre todo su reconocimiento como fotógrafo y productor audiovisual, siendo el creador de imágenes tan icónicas como la burbuja de Freixenet o la campaña de imagen de la candidatura de Barcelona para organizar los Juegos Olímpicos de 1992.

En la década de 1950 entró a formar parte del grupo vanguardista Dau al Set formado, entre otros, por el poeta Joan Brossa y los pintores Tàpies, Ponç y Cuixart, quienes, en palabras del propio Pomés, le dieron “un vapuleo artístico potente y definitivo” y el empuje que necesitaba para entregarse por completo a la fotografía. Precisamente en su primera exposición, en 1955 en las Galerías Layetanas de Barcelona,  presentó una serie de retratos de algunos de los miembros de Dau al Set que crearon una gran polémica. Un año más tarde, empezó una colaboración de siete años con la revista AFAL en paralelo a la gestión junto con Karin Leiz de su propio estudio, Studio Pomés, con el que se dio a conocer como fotógrafo de publicidad. Poco después entró como director creativo en la agencia de publicidad Tiempo, consiguiendo diversos primeros premios en la Biennale de Venecia y el Festival de Cannes. Asimismo, Leopoldo Pomés ha sido galardonado con la Medalla de Oro al Mérito Artístico del Ajuntament de Barcelona, con el Premio Nacional de Artes Plásticas de la Generalitat de Catalunya y  con la Creu de Sant Jordi.

 

Leopoldo Pomés en la Filmoteca de Catalunya

Conocido sobre todo como fotógrafo y publicista, Leopoldo Pomés también ha trabajado su faceta como cineasta. En colaboración con la Fundació Foto Colectania, la Filmoteca de Catalunya rinde homenaje a Pomés durante el mes de octubre con dos sesiones en que se podrán ver el único largometraje que ha rodado a lo largo de su carrera, “Ensalada Baudelaire” (1978) y un montaje de varias filmaciones seleccionadas por él mismo con films propios como “Candidatura Olímpica” (1986) o “Josep Pla, viatger” (1986) o “Leopoldo Pomés: mirar, mirar, mirar” (1994) de Josep Miquel Martí i Rom.

 

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